ya cayeron los últimos dos actos
ya están aquí los últimos balazos
ya tentaron suficiente con ello
con aquello que no se debe jugar
estamos a la orden del infierno
a dos pasos del abismo y uno atrás
nadie gana por casualidad
nadie pierde por simplicidad
siempre esta la mano
debajo de la mesa
cantando canciones viejas
en la jaula oscura
tarareando lo que alguna vez
fue libertad
amarrado de los brazos y las piernas
me sacaron los ojos para no oír
y las orejas para no hablar
la boca cosieron para no ver
este es un lugar consagrado
por la sangre de los inocentes
que culpables quedaron
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